Con más de 350.000 visualizaciones en YouTube, la cerveza Cruzcampo resucita a Lola Flores, uno de los personajes mas icónicos de nuestro país. Gracias a la tecnología deepfake, reaparece en nuestros televisores marcando su acento andaluz en la nueva campaña. Un spot imponente que, gracias a la inteligencia artificial, hace posible lo imposible. Lola Flores se dirige a las nuevas generaciones (los boomers ya tuvimos nuestro momento) para reivindicar la esencia, el quejío, el poderío. “La faraona” honra, una vez más, a la crítica: “No canta ni baila, pero no se la pierdan”. Y es que Lola Flores fue mucho más que cantante o bailaora, fue mujer, alma, autenticidad y pasión. Cabe recordar que “La faraona” verbalizó en prime time: “Ya es hora de que dejen a la gente vivir. De tener amigas, de tener amigos, de salir con un señor o no salir. Que dejen a la gente vivir”. Años más tarde mostró su respeto abiertamente a la comunidad trans. Así, esa jerezana se convirtió en un icono de la diversidad, de la defensa de la esencia y el poder de la autenticidad.

Durante décadas, el mundo corporativo ha testimoniado desde la distancia, el “poderío” (empowerment). Se ha considerado que los empleados están subordinados a la dirección y rara vez existe rechazo con respecto a quién dirige. Afortunadamente, los tiempos han cambiado. Los líderes, en su mayor parte, ahora han descubierto la viabilidad de fomentar y cultivar la creatividad, las percepciones, las ideas y los talentos individuales de sus empleados. Empoderar a los empleados para que desarrollen sus funciones no les quita el poder a los managers, como muchos temían. En cambio, el empoderamiento genera un mejor ambiente de trabajo. También beneficia el resultado final del negocio cuando los empleados están comprometidos, implicados y son parte del motor que mantiene todo funcionando.

Actualmente, seguimos sin poder relacionarnos con nuestros compañeros de trabajo, se han acabado las anécdotas, los desayunos consumiendo el tiempo libre (que de libre nada, un pequeño descanso permitido con la finalidad de optimización). Ahora tenemos “vivencias organizacionales descafeinadas” adheridas al desarrollo profesional. ¿Pero, qué pasa con las capacidades que nuestras organizaciones han valorado hasta el momento, la capacidad de decisión, de autonomía, responsabilidad, compromiso, en definitiva lo que nuestra protagonista Lola Flores explica entre cervecita y cervecita: el empowerment. ¿Cómo vamos a generarlo?

Es momento de pasar a la acción y buscar en nosotros mismos y en nuestra organización ese “quejío” que nos hace auténticos, el “orgullo de ser como somos”. Liberar el poder y creatividad que hemos adquirido a través de las experiencias y conocimientos y ponerlos al servicio de nosotros mismos y de nuestra organización, trabajando desde el círculo de influencia de lo que realmente depende de nosotros, pasando de la preocupación a la acción sin perder en dicho proceso lo que nos hace auténticos.

El otro día asistí a una conferencia en iese en la que se hablaba de talento post-Covid. Las conclusiones a las que se llegaron eran resultantes de más de 1000 entrevistas a CEOS. Aparecían diversas cuestiones: ¿Qué es lo que realmente creemos que vamos a necesitar y valorar, una vez pase la pandemia? ¿Cómo queremos que sean nuestros directivos, que les vamos a pedir? Me sorprendió gratamente comprobar que lo que vamos a necesitar son líderes capaces de motivar a los equipos, flexibles y con capacidad de gestionar el cambio. Líderes solidarios, humildes, con optimismo y valentía. Resilientes y con capacidad de gestionar la adversidad. Sin olvidar la eficiencia y orientación de resultados. Pero de todas las competencias resaltadas la que más me alivió fue la capacidad de escucha. Nos preocupamos cuando nuestros hijos no logran hablar o andar en los meses posteriores al nacimiento. Nos preguntamos si pueden tener cierto retraso evolutivo (según Piaget). Pero no nos preocupamos de que nuestros hijos sepan escuchar ni les damos las herramientas para que lo puedan desarrollar. ¿Cómo vamos a ser buenos líderes si no sabemos escuchar de forma activa? Escuchar es un acto de solidaridad y humildad. Lèvinas sostenía que el rostro del otro no debe ser adquirido por nuestra percepción de este, debemos dejar que incida en nuestra experiencia vital, escuchar. Solo así creceremos como sociedad.

Quédate con quién quieras, con Lola Flores, con Piaget o con Lèvinas. Decidas lo que decidas, gracias por escuchar este monólogo interior.

Natalia Segura

Natalia Segura

Socia directora